Centro de interpretación yacimiento arqueológico Cancho Roano
     

 


El yacimiento arqueológico de Cancho Roano contiene una serie de construcciones que se iniciaron a principios del siglo VI a. C, cuando se ocupó por primera vez este solar y continuaron hasta principios del siglo IV a. C., momento en que se produjo su abandono.

Durante este período de tiempo las gentes que vivieron aquí renovaron en tres ocasiones su construcción, siendo la última y mejor conservada un complejo monumental de finales del siglo V a.C. Este complejo arquitectónico estaba compuesto por un edificio central rodeado por una nave corrida compartimentada en habitaciones, todo ello delimitado por un foso excavado en la roca.

Desde Cancho Roano se ejercían funciones religiosas, atestiguadas por los altares y ofrendas; funciones de control y comercio, evidenciadas por la presencia de juegos de pesas; funciones de distribución y almacenamiento de víveres, como reflejan los molinos de mano y las ánforas; y de representación social, a juzgar por los numerosos objetos considerados de lujo. La variada procedencia de los materiales (griegos, etruscos, púnicos, meridionales...) indica que se estaba en contacto con los principales centros peninsulares de comercio, a los que llegaron desde todos los puntos del Mediterráneo.

El caballo constituyó un elemento fundamental, lo que se deduce no sólo por la frecuencia de objetos pertenecientes a atalajes, sino también por sus representaciones en esculturas o bocetos dibujados en pizarra.

A inicios del s. IV a. C., la actividad del centro fue disminuyendo hasta su completa desaparición, tal vez relacionado con la pérdida de poder político de sus moradores.